Pobreza y Salud en el siglo XXI o determinantes en salud

11/28/2013
Blanca Cano. Voluntaria de Juan Ciudad ONGD en Redes Sociales Estudiante de 4º Curso de Enfermería en el Centro Universitario de Ciencias de la Salud San Rafael-Nebrija Madrid.
salud materno infantil, voluntariado, África
Blanco Cano este verano haciendo voluntariado en Diofior (Senegal) con la organización “La maison des enfants d’Awa”.

Para hablar de pobreza y salud tenemos que enfrentarnos a los dos conceptos. Qué es pobreza y qué es salud.
De pobreza en la RAE encontramos “cualidad de pobre”. A su vez, pobre significa “necesitado, que no tiene lo necesario para vivir.”
La salud, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) es el estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades.”
¿Dónde está el nexo de unión entre pobreza y salud? A mi parecer, debemos hablar de los famosos “determinantes sociales en salud”. Hablamos de condiciones socioeconómicas, culturales y medioambientales. Acceso al agua potable, vivienda adecuada, alimentación saludable, trabajo seguro y acceso a servicios de atención sanitaria, entre otras.
Todo va más allá de nuestros factores genéticos, de nuestra edad, nuestro sexo o incluso nuestros estilos de vida. Influye más en el estado de salud de una persona el lugar donde se ha nacido que su propia condición física o genética.
Los determinantes en salud nos ayudan a descubrir las barreras de los derechos humanos, cómo influyen las políticas sociales a las personas más desfavorecidas, cómo perjudica la injusticia del reparto económico desigual, el poco interés de los “ricos” por salvar a los “pobres” y el no crear un estado igualitario en condiciones de una salud óptimas.
Conseguir que las únicas diferencias entre los seres humanos sean el idioma o la cultura, hagamos llegar salud y educación, pilares básicos para que todo el mundo tenga el modo de vida que se merece y quiere y no el que le impongan.
Trabajemos porque las oportunidades sean las mismas en todos los lugares, que el acceso a la salud de los más desfavorecidos deje de ser un problema económico y que se juzgue POR FIN como un debate ético y moral sobre por qué la salud no la elige quién quiere sino quién puede.
 

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